
Diego Velázquez · PD
El triunfo de Baco
Ficha
La historia
Hacia 1628, un Velázquez todavía joven pintó en Madrid este cuadro que enseguida se conoció como Los borrachos. Ese mismo año Rubens había pasado por la corte española y, según se cuenta, animó a Velázquez a viajar a Italia. Aquí el pintor mezcla dos mundos. A la izquierda, Baco, el dios del vino, medio desnudo y de piel pálida, corona con hojas de parra a un soldado arrodillado. A la derecha, un grupo de hombres del pueblo, con las caras tostadas por el sol y la risa de quien lleva unas cuantas copas, miran de frente al espectador. No hay solemnidad mitológica, sino gente de carne y hueso alrededor de una jarra. Uno de ellos alza un cuenco y sonríe como si brindara con quien está mirando el cuadro.




