
Gustave Courbet · CC-BY-SA-4.0
La aldeana con el cabrito
Ficha
La historia
Diez anos antes, Courbet habia escandalizado a Paris al colgar retratos de tamano natural de aldeanos corrientes, reunidos en un enorme lienzo de un entierro de pueblo, en unas paredes que esperaban dioses y generales. Hacia 1860 era ya un provocador consagrado que seguia volviendo cada ano a Ornans, su pequena localidad del Franco Condado, cerca de la frontera suiza. Aqui pinta de cerca a una de sus muchachas, con un cabritillo apretado contra ella y una corona de hojas verdes en el pelo castano suelto; el fondo se hunde en la oscuridad para que nada distraiga de su mirada firme. No hay mito ni moraleja, solo una persona real de su propio valle, pintada a la escala que solia reservarse a un santo. El cuadro se quedo en la region y hoy se conserva en la casa de Ornans donde el pintor vivio, hoy el museo dedicado a Courbet.




