
Peter Paul Rubens · PD
La Virgen y el Niño entronizados con santos
Ficha
La historia
En 1527 los agustinos fueron expulsados de Amberes. Su convento en la ciudad se había inclinado con fuerza hacia las ideas de Lutero, y la orden no volvió a instalarse allí hasta 1607. Cuando en 1628 encargaron a Rubens el cuadro del altar mayor de su iglesia, recibieron una obra que el museo que hoy la conserva lee como una declaración de fidelidad a Roma.
De ahí que el trono esté tan concurrido. El Niño pone un anillo en el dedo de santa Catalina, a la izquierda asoman san Pedro con las llaves y san Pablo con la espada, y abajo a la derecha se arrodilla san Agustín, fundador de la orden, con vestiduras de obispo y un corazón en llamas en la mano.
El lienzo mide más de cinco metros y medio de alto y pesa 350 kilos. Estuvo en París entre 1794 y 1815, volvió a la iglesia y en 1958 pasó al Museo Real de Bellas Artes de Amberes.




