
Théodore Géricault · PD
La monómana del juego
Ficha
La historia
Hacia 1820, los médicos franceses empezaban a defender que la locura era una enfermedad que se podía leer en el rostro, no un vicio moral. El joven alienista Étienne-Jean Georget sostenía que cada obsesión fija dejaba su propia huella, y encargó a Géricault retratar a varios internos de los manicomios de París. Esta es una de ellos, una mujer dominada por la compulsión del juego. Géricault no le da atributos ni relato, solo los ojos enrojecidos, la boca floja y esa mirada de reojo, desconfiada. Se conservan cinco retratos de la serie, hoy repartidos por distintos museos. Fueron de lo último que pintó antes de que una caída de caballo lo matara a los 32 años.




