
Sailko · CC-BY-3.0
El coracero herido
Ficha
La historia
Dos años antes, en 1812, Géricault se había dado a conocer en el Salón con un oficial de cazadores a caballo lanzándose a la carga, en pleno apogeo del Imperio. Para el Salón de 1814 pintó, del mismo tamaño y casi como pareja, lo contrario. Napoleón acababa de abdicar y partir al exilio en la isla de Elba, tras el desastre de la campaña de Rusia. Aquí ya no hay ímpetu ni gloria: un coracero solo, a pie, baja una pendiente sujetando a su caballo asustado, con el sable bajado. La figura es de tamaño natural. No se ve ninguna herida, y algunos han entendido que la del título es la del orgullo de un ejército vencido. La crítica lo recibió con frialdad. Géricault tenía entonces veintitrés años.




