
Caspar David Friedrich · PD
El árbol de los cuervos
Ficha
La historia
Un viejo roble medio desnudo se retuerce sobre un montículo, mientras los cuervos alzan el vuelo o se posan en sus ramas peladas. Caspar David Friedrich pintó este árbol hacia 1822 sobre un túmulo que recuerda a las tumbas prehistóricas de la isla de Rügen, en el Báltico, que él había recorrido y dibujado. Al fondo, más allá de la llanura fría, el horizonte se aclara con una luz de atardecer. El roble muerto y el sepulcro antiguo hablan de final y de tiempo, temas constantes en el pintor, sin necesidad de ninguna figura humana. Es uno de los pocos cuadros de Friedrich que se conservan en Francia, hoy en el Louvre.




