
Bodegón de vanitas
Ficha
La historia
Cuando Pieter Claesz pintó esta pequeña tabla, en 1625, llevaba apenas unos años trabajando en Haarlem y todavía no había reducido sus mesas a los grises y verdes que luego lo harían famoso. Aquí aún hay color. Sobre la mesa se ven un candelero de latón con el cabo costroso de una vela, una calavera, un reloj de bolsillo con una cinta de seda azul, una carta con pluma y tintero, una nuez y, en el mismo borde, una anémona roja y blanca. Cada objeto era un recordatorio conocido de que el tiempo se acaba. La flor tiene su propia historia. El poeta romano Ovidio cuenta que la anémona brotó de la sangre de Adonis, el joven cazador amado por Venus, y que los mismos vientos que abren sus pétalos se los llevan pronto, de ahí que se la llamara flor del viento. El Museo Frans Hals observa que Claesz solía celebrar los placeres de la vida y que esta tabla es mucho más sombría. La vela está a punto de apagarse.



