
Vincent van Gogh · CC-BY-SA-4.0
Jarrón con margaritas y anémonas
Ficha
La historia
En el verano de 1887 Van Gogh llevaba más de un año en París, y pasó esa temporada pintando flores, al menos 30 ramos en pocos meses. Las flores cortadas eran baratas, no se movían y le permitían trabajar en lo que entonces más le interesaba, el color. Aquí un jarrón azul claro sostiene un ramo suelto de margaritas blancas, anémonas rojas, flores amarillas y ramitas de lila, sobre una mesa verde resuelta con pinceladas vivas y sueltas. El interés está en cómo chocan los colores entre sí, los rojos cálidos junto a los azules fríos. Los pardos oscuros de sus cuadros de campesinos holandeses han desaparecido por completo, y en su lugar está el color claro y alto que había aprendido de los pintores que lo rodeaban en la ciudad.




