
Vincent van Gogh · PD
Jarrón con gladiolos rojos
Ficha
La historia
En 1886 Theo van Gogh dirigía en el bulevar Montmartre una sucursal de la casa Boussod, Valadon y Compañía, y empezaba a defender allí a los impresionistas. Su hermano Vincent se presentó en París a finales de febrero, sin avisar, y se instaló con él. De golpe tenía delante una pintura mucho más clara que la suya, hecha hasta entonces con tierras y pardos en el campo holandés.
La respuesta fue un verano entero de flores. Pintó más de 30 jarrones, uno tras otro, con la esperanza de venderlos y para practicar el choque de colores complementarios que había estudiado en Delacroix. El rojo junto al verde es uno de esos pares, y los gladiolos rojos sobre sus propias hojas no ensayan otra cosa.
El cuadro nunca ha entrado en un museo. Figura como F248 en el catálogo de su obra y sigue en una colección particular.




