
Josef Rebell · PD
Vista de la finca de Emmersdorf y el castillo Rothenhof con la abadía de Melk al fondo
Ficha
La historia
Joseph Rebell pintó en 1826 una finca del emperador y la mostró en plena faena. La señoría de Emmersdorf, en la orilla norte del Danubio frente a Melk, la había comprado en 1800 a los condes de Hoyos la administración de los bienes de la familia imperial, por encargo del emperador Francisco. Rebell dirigía para entonces la galería de pinturas imperial en el Belvedere. En el cuadro, dos caballos tiran de un arado sobre un campo pardo y unos campesinos descansan a la sombra de un gran árbol junto al camino, mientras un muchacho alza su taza. Tras un pilar votivo asoman la iglesia del pueblo y el castillo de Rothenhof con su torre, y en la loma del fondo, pálida y alargada, la abadía de Melk. El pequeño lienzo siguió en manos imperiales hasta que en 1954 pasó del Kunsthistorisches Museum al Belvedere.
