
Fragmento de pintura mural con una mujer sentada oliendo una flor de loto
Ficha
La historia
Han pasado más de 3000 años y todavía se puede leer cada pieza del atuendo de esta mujer. Sentada, se acerca al rostro una flor de loto. Lleva una pesada peluca dividida en tres masas, la que los egiptólogos llaman tripartita. Un ancho collar de cuentas, el usej, le cubre los hombros, y luce pendientes en las orejas y brazaletes en las muñecas y en la parte alta de los brazos. Los pendientes habían llegado a la moda egipcia apenas unos siglos antes, a comienzos del Reino Nuevo, y en la época ramésida, entre los siglos XIII y XI antes de nuestra era, una dama de rango casi nunca se hacía retratar sin ellos. Por eso el Louvre expone este fragmento en la sala dedicada a las joyas y el adorno. Llegó al museo en 1907 desde el Gabinete de Medallas de la Biblioteca Nacional de Francia, y durante mucho tiempo no se supo de dónde procedía. En 2009 Christiane Ziegler, antigua directora del departamento de Antigüedades Egipcias del Louvre, publicó un estudio sobre su procedencia, y hoy el museo lo vincula con una tumba tebana que perteneció a un hombre llamado Hori.




