
Vincent van Gogh · PD
Tejedor ordenando los hilos
Ficha
La historia
En el invierno de 1883 y ya entrado 1884, Van Gogh se instaló en Nuenen, un pueblo de Brabante, y visitaba una y otra vez las casas de los tejedores de lino para verlos trabajar en sus grandes telares de madera. Llegó en un momento en que aquel oficio ya se apagaba. Las fábricas de vapor de las ciudades les quitaban a esas familias el trabajo que durante generaciones habían hecho a mano, y un tejedor manual en un cuarto pequeño se había vuelto una imagen rara. Esa rareza fue parte de lo que lo atrajo. Escribió que quería mostrar al tejedor de pie, apartado del telar, ordenando los hilos para la tela, y ese es el instante que se recoge aquí. El telar ocupa casi todo el espacio, un armazón oscuro de vigas y bastidores que casi encierra al hombre. Pintó la madera en pardos y grises densos, la paleta de esos años holandeses anteriores a París. Hizo alrededor de 30 estudios de los tejedores de Nuenen, en dibujo y en pintura, más de lo que casi ningún artista de su tiempo dedicó al tema.




