
Mujer en un interior
Ficha
La historia
En 1909 Vilhelm Hammershøi tuvo que dejar el piso del número 30 de Strandgade, en Copenhague, donde había vivido con su esposa Ida cerca de diez años. Unos 60 de sus cuadros muestran sus habitaciones, y este, fechado en 1909, pertenece al último año allí. Ida está sentada de espaldas junto a una mesita redonda, en una silla sencilla de respaldo de travesaños, absorta en una labor o una lectura que no vemos. Sobre el zócalo de madera, una cortina blanca y corta cubre la parte alta de la ventana, y el sol que entra dibuja en el suelo la cuadrícula de los marcos. A la derecha, una puerta alta de cuarterones permanece cerrada, y en la pared izquierda cuelgan cuatro cuadritos con marcos oscuros. Tras la mudanza Hammershøi cambió varias veces de casa, primero a Kvæsthusgade, después a Bredgade y por último de vuelta a Strandgade, al número 25. El cuadro llegó a Boston en 1985, regalo del coleccionista John Goelet en memoria de Hanns Swarzenski, medievalista de origen alemán que había sido conservador de artes decorativas y escultura del museo.

