
La historia
Una pequeña acuarela muestra a hombres y mujeres esclavizados bailando ante sus cabañas en una plantación de Carolina del Sur, al son de un banjo y un tambor. Pintada a finales del siglo XVIII, está entre las imágenes estadounidenses del banjo más antiguas que se conocen, y durante mucho tiempo nadie supo quién la hizo. Hoy la investigación apunta a John Rose, un hacendado del condado de Beaufort, y el museo la titula Music and Dance in Beaufort County.
Llegó a la colección que inició Abby Aldrich Rockefeller, esposa de John D. Rockefeller Jr. y una de las fundadoras del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Desde finales de la década de 1920 compró retratos, tallas y veletas de creadores sin formación académica, cuando la mayoría de los coleccionistas los veía como curiosidades pintorescas. En 1939 donó más de 400 piezas a Colonial Williamsburg, la antigua capital colonial de Virginia restaurada, y en 1957 se abrieron como museo propio, uno de los primeros del país dedicados al arte popular.
Desde entonces la colección ha superado los 7.000 objetos, desde retratos y muebles pintados hasta los fraktur, los certificados decorados de los colonos de habla alemana de Pensilvania. Desde 2007 comparte un edificio en Francis Street con el DeWitt Wallace Decorative Arts Museum, y conserva obra de Edward Hicks, el predicador cuáquero que pintó una y otra vez el Reino Pacífico.
