Museo Calasancio de los Padres Escolapios
Madrid, España
La historia
En mayo de 1819 los padres escolapios del colegio de San Antón de Madrid pidieron a Francisco de Goya, que entonces tenía 73 años, que pintara la muerte de su fundador. San José de Calasanz, un sacerdote aragonés, había abierto en Roma hacia 1600 escuelas gratuitas para niños pobres, y su orden, las Escuelas Pías, acabó dirigiendo colegios por toda España. Es posible que el propio Goya estudiara de niño con los escolapios en Zaragoza. De los honorarios que recibió se quedó solo con una pequeña parte y devolvió el resto como ofrenda al santo, y después envió un segundo regalo, una pequeña tabla de la Oración en el huerto.
Las dos pinturas pertenecen hoy al museo de la orden, en la Residencia Calasanz, en el barrio madrileño de Chamberí. El gran lienzo, «La última comunión de san José de Calasanz», cuelga en la capilla y muestra al anciano sacerdote recibiendo la comunión entre sus alumnos. La tabla de Cristo orando en el huerto está en la sala de pinturas, donde obras de Ribera y del Greco cuelgan junto a orfebrería religiosa y un libro de horas del siglo XVI. La entrada es gratuita, con cita previa por teléfono.
