
La historia
En 1894 Joaquín Sorolla, el pintor valenciano de la luz, retrató a su amigo Benito Pérez Galdós sentado en un banco, con un puro en una mano y un bastón en la otra. Galdós, el gran novelista realista de la España del siglo XIX, conservó el cuadro durante años en San Quintín, su casa de veraneo en Santander. En 1973 sus nietos lo vendieron al Cabildo de Gran Canaria, y hoy cuelga en la casa donde nació.
Esa casa está en la calle Cano, en el casco antiguo de Las Palmas. Galdós nació aquí en 1843 y a los 19 años se marchó a estudiar a Madrid. El Cabildo decidió en 1954 convertir la casa familiar en museo, que abrió sus puertas en 1960. En torno a sus dos patios canarios se suceden salas que recrean sus etapas posteriores, su despacho de Santander y su última casa de Madrid, junto a su lecho de muerte, sus libros y sus papeles, entre ellos las cartas que cruzó con Sorolla.
