
La historia
Esta es una de las últimas grandes colecciones romanas que aún pertenecen a la familia que la formó. El palacio Doria Pamphilj se alza en la Via del Corso, y sus galerías de pintura, colgadas al antiguo modo abigarrado en cuatro alturas, pertenecen a los descendientes de la familia que dio a Roma un papa, Inocencio X, en 1644.
En el extremo del palacio, en una pequeña sala propia, está el motivo por el que vienen los amantes del arte: el retrato que Velázquez hizo de ese papa, pintado en 1650, un anciano de sotana roja y mirada dura tan vivo que se dice que el propio Inocencio murmuró que era demasiado verídico. A su lado se alza el busto de mármol del mismo rostro hecho por Bernini.
El resto es el coleccionismo romano en pleno vigor, con el Descanso en la huida a Egipto de Caravaggio y su Magdalena penitente, un Tiziano y un Rafael, en un palacio donde la familia aún conserva apartamentos en el piso de arriba.
Colección
8 obras
Retrato del papa Inocencio XDiego Velázquez, 1650
Descanso en la huida a EgiptoCaravaggio, 1597
Magdalena penitenteCaravaggio, 1593
Batalla naval en el golfo de NápolesPieter Brueghel el Viejo, 1556
Salomé con la cabeza del BautistaTiziano, 1515
La huida a EgiptoAnnibale Carracci, 1604
Retrato de Andrea Navagero y Agostino BeazzanoRafael, 1516
Retrato de un hombre de 37 añosLorenzo Lotto, 1543