
La historia
En una ladera sobre Takayama, entre las montañas de la antigua provincia de Hida, se levanta un edificio largo y claro coronado por un templo escalonado que parece tomado del México antiguo. Es el Museo Hikaru, inaugurado en la primavera de 1999. Se concibió primero como memorial de Kotama Okada, fundador del movimiento religioso Mahikari, y desde 2017 lo gestiona una fundación como museo registrado.
Las salas de arte mezclan Oriente y Occidente. Un tesoro nacional, una larga espada tachi forjada por el maestro Yasutsugu, se expone por temporadas junto a pinturas de Yokoyama Taikan y grabados ukiyo-e de Hokusai y Hiroshige. La pequeña sala occidental guarda la Campesina lavando de Vincent van Gogh, pintada en 1885 durante sus oscuros años holandeses en Nuenen, y la colección incluye también la Pradera en Giverny, mañana de Claude Monet.
El resto del museo se adentra en el tiempo profundo. Una sala reúne fósiles y rocas de la región de Hida junto a un modelo a tamaño real del Kagasaurus, un dinosaurio conocido en Japón. Otra muestra arqueología de todo el mundo, especialmente rica en piezas de América Central y del Sur.
