
La historia
Tres paisajes del pintor vienés Gustav Klimt cuelgan en este pequeño museo del casco antiguo de Zug. Bosque de abetos I, de 1901, muestra de cerca una espesura de troncos. A su lado están un paisaje de jardín que pintó en el verano de 1913 a orillas del lago de Garda y un jardín con una colina de 1916, dos años antes de su muerte. Que Klimt pueda verse en el centro de Suiza se debe a una amistad.
El escultor vienés Fritz Wotruba pasó la Segunda Guerra Mundial exiliado en Suiza, sobre todo en Zug, junto a su esposa judía. Allí trabó amistad con los mecenas locales Fritz y Editha Kamm, y por consejo suyo Fritz Kamm compró en 1953 la galería vienesa Würthle. Wotruba la dirigió hasta 1964, y a través de ella los Kamm reunieron el arte de la Viena de 1900, con Egon Schiele, Richard Gerstl y Oskar Kokoschka junto a Klimt, obras del diseñador Josef Hoffmann y las esculturas del propio Wotruba.
En 1998 la familia confió la colección, hoy de más de 400 obras, a una fundación que la presta de forma permanente al Kunsthaus. El museo abrió en 1990 en el Hof im Dorf, una casa del siglo XVI al borde del casco antiguo, y organiza también exposiciones de arte contemporáneo. Uno de sus proyectos está fuera del edificio. Una instalación lumínica permanente del artista estadounidense James Turrell brilla al anochecer en la fachada de cristal de la estación de tren de Zug.


