
La historia
El Museo Morohashi de Arte Moderno se alza en las tierras altas de Urabandai, en Fukushima, a un corto paseo de los estanques de Goshiki-numa, que se formaron tras la erupción del volcán Bandai en 1888. No es un lugar donde uno espere encontrarse con Salvador Dalí, y sin embargo aquí hay unas 340 obras suyas, uno de los mayores conjuntos de Dalí del mundo, y se presenta como el único museo dedicado a él en Asia.
Las reunió Teizo Morohashi, fundador de la cadena de artículos deportivos Xebio, que empezó a comprar Dalí en 1991 y abrió el museo en junio de 1999. El recorrido va desde Escena de cabaret, pintada en 1922 cuando Dalí tenía 18 años, hasta La batalla de Tetuán, un enorme lienzo de 1962, con decenas de esculturas además, entre ellas una versión en bronce de su reloj derretido. Junto a ellas cuelgan unos 40 cuadros impresionistas y postimpresionistas, entre ellos obras de Renoir, Cézanne y van Gogh. El museo cierra durante los meses de nieve, desde finales del otoño hasta abril.

