
Museo Jeanne-d'Aboville
La Fère, Francia
La historia
En La Fère, una pequeña localidad del departamento de Aisne con menos de 3.000 habitantes, cuelga la única pintura de Alberto Durero, el gran maestro del Renacimiento alemán, que puede verse en toda la región de Altos de Francia. Es una Crucifixión con la Virgen, san Juan y un donante arrodillado, y durante mucho tiempo nadie la reconoció como obra suya. Hoy los especialistas la fechan hacia 1492 o 1493, cuando el joven Durero trabajaba en el Alto Rin, y la nueva atribución causó tanto revuelo que la tabla se prestó para una exposición en el Museo Unterlinden de Colmar.
El museo existe gracias a una sola coleccionista. Gabrielle d'Héricourt, una condesa, compró cuadros en el mercado de arte de París hacia 1850 y los donó a La Fère con una condición, que el museo llevara el nombre de su madre, Jeanne d'Aboville. Se fundó en 1868. Su gusto miraba al norte, y las salas siguen inclinándose hacia la pintura holandesa y flamenca, con un interior de iglesia imaginario de Emanuel de Witte, el pintor holandés de arquitecturas. La nota francesa la pone Élisabeth Vigée Le Brun, retratista de María Antonieta, con su retrato de Madame Adélaïde, una hija de Luis XV.
La Primera Guerra Mundial le costó a la colección más de 100 cuadros, que sencillamente desaparecieron. Una década de restauración de las obras supervivientes se mostró al público en 2024.
