
La historia
En 1622, Domenico Lercaro, un rico comerciante de telas de Nápoles, dejó sus muebles y sus cuadros a los sacerdotes del Oratorio, la comunidad fundada en Roma por san Felipe Neri. Los napolitanos llaman a estos padres los Girolamini, por San Girolamo della Carità, la iglesia romana donde nació su orden. En 1631 la familia Milano añadió una segunda colección, y las pinturas reunidas en torno a la gran iglesia de los padres se convirtieron en una de las primeras colecciones de la ciudad abiertas al público.
Hoy la pinacoteca ocupa salas en la primera planta del antiguo convento y abarca desde el siglo XVI hasta mediados del XVIII. Sus nombres más fuertes son napolitanos. José de Ribera, el pintor español que hizo carrera en Nápoles, está presente con un San Andrés, una serie de apóstoles y una Flagelación de Cristo. Battistello Caracciolo, uno de los primeros seguidores locales de Caravaggio, pintó el Bautismo de Cristo, y Guido Reni, el maestro boloñés, está representado por una Huida a Egipto.
Tras el terremoto de Irpinia de 1980, la pinacoteca permaneció cerrada 15 años y reabrió en 1995. En los últimos años el acceso a todo el conjunto ha estado limitado, así que conviene informarse antes de ir.

