
Iglesia de San Agustín
Cremona, Italia
La historia
Cremona llegó a los Sforza como dote. Cuando Bianca Maria Visconti, heredera de los duques de Milán, se casó aquí en 1441 con el condotiero Francesco Sforza, la ciudad entraba en lo que ella aportaba al matrimonio. En la iglesia gótica de San Agustín, construida por los frailes agustinos en la década de 1340, la pareja todavía nos mira desde dos retratos pintados en 1460 por Bonifacio Bembo, un pintor al servicio de la corte de los Sforza. Se pintaron primero sobre pilares fuera de la capilla de los santos Daría y Crisanto, y más tarde se pasaron a lienzo y se llevaron a su interior.
A Bembo se le atribuyen también los frescos del gótico tardío de la capilla Cavalcabò, decorada en 1447 para una familia noble de la ciudad.
La pintura que no hay que perderse es un retablo de Perugino, el maestro umbro que formó a Rafael. Muestra a la Virgen con el Niño entre san Juan Evangelista y san Agustín, y está fechado en 1494.
