
La historia
En la plaza de Hradčany, justo ante las puertas del Castillo de Praga, el Palacio Schwarzenberg es difícil de pasar por alto. Sus muros parecen construidos con miles de bloques de piedra tallados en punta de diamante, y sin embargo la superficie es lisa. El efecto es esgrafiado, un dibujo en blanco y negro rayado sobre capas de revoque, y cubre el edificio desde que se terminó en 1567. El constructor italiano Agostino Galli lo levantó para Jan el Joven de Lobkowicz, un poderoso noble bohemio, y más tarde la familia Schwarzenberg le dio el nombre que todavía lleva.
La Galería Nacional de Praga es dueña del palacio desde 2002, y en noviembre de 2019 abrió aquí su exposición permanente de maestros antiguos, unas 300 obras del Renacimiento y del Barroco. El comisario, Marius Winzeler, colgó a artistas checos y europeos uno junto a otro en lugar de ordenarlos por escuelas. Así, los pintores de la corte del emperador Rodolfo II, como Bartholomeus Spranger y Hans von Aachen, comparten plantas con Rubens y el Greco.
Entre los cuadros españoles de la colección están el retrato de Miguel de Lardizábal pintado por Goya en 1815, un estadista al servicio del rey Fernando VII, y un San Jerónimo de José de Ribera, el pintor español que hizo su carrera en Nápoles.
El cuadro más famoso de la galería ha dejado las paredes por ahora. La Fiesta del Rosario de Alberto Durero, pintada en Venecia en 1506 y comprada después por Rodolfo II, pasó a manos de los restauradores en septiembre de 2026, para un trabajo que puede durar hasta cinco años.


