
La historia
El edificio está inclinado. En la plaza del Ayuntamiento de Tartu, la casa del número 18 se ladea visiblemente hacia un costado. Se construyó en 1793 y perteneció a la familia Barclay de Tolly. Un lado se apoya en los restos de la antigua muralla y el otro en pilotes de madera, y con los años ambos se hundieron de forma desigual. Unos restauradores polacos acabaron frenando el movimiento, y desde 1988 la Casa Inclinada es la principal sede expositiva del Museo de Arte de Tartu.
La ciudad creó el museo en 1940 a partir de la colección de Pallas, la sociedad artística que dirigía desde 1918 la influyente escuela de arte de Tartu. La primera obra catalogada fue Interior, de la pintora Ida Anton-Agu, una de las 133 piezas entregadas por miembros de Pallas. Hoy reúne unas 23.000 obras, centradas en la pintura estonia de principios del siglo XX, con paisajes de Konrad Mägi y trabajos de Nikolai Triik, Ado Vabbe y Karin Luts. Un grupo más pequeño de pintura rusa incluye obras de Iván Aivazovski e Iván Shishkin.
Karl Pärsimägi, que estudió en Pallas, está representado con su Granja con estufa, pintada en 1935. Dos años después se trasladó a París, y en 1942 fue deportado desde allí a Auschwitz, donde murió.
