Ambrogio Bergognone

Ambrogio Bergognone

Ducado de Milán · Renacimiento, Escuela lombarda


La historia

Dos de los Bergognone de la Brera formaron parte de un muro. Su Santa Catalina de Alejandría y su Santa Inés estaban en hornacinas del crucero de Santa Maria presso San Satiro, en Milán, la pequeña iglesia que el arquitecto Bramante acababa de reconstruir, y allí las pintó hacia 1495. En el siglo XIX fueron arrancadas del revoque, trasladadas a lienzo y entregadas a la academia de Brera.

Antes de Milán había pasado siete años en la Cartuja de Pavía, el monasterio cartujo que los duques Visconti fundaron como panteón familiar. De 1488 a 1495 dirigió la pintura de aquella obra inmensa y produjo retablos, frescos y tablas pequeñas para los propios monjes. Una de esas obras calladas cuelga en la Brera, una Virgen con santa Catalina de Siena y un cartujo de hábito blanco arrodillado al borde de la escena.

Sus años milaneses coincidieron con los de Leonardo, que trabajaba en la Última Cena a pocos pasos, y toda una generación de pintores lombardos rehízo su manera alrededor de él. Bergognone se quedó con su luz uniforme, sus rostros quietos y su arquitectura cuidadosamente dibujada, y siguió así hasta la década de 1510. En 1514 volvió a la Cartuja para pintar al fresco una Virgen de la Leche en la bóveda del refectorio.

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