
Juan Carreño de Miranda
1614–1685 · España · Barroco
La historia
Cuando Diego Velázquez murió en 1660, la corte española necesitaba a alguien que siguiera retratando a la familia real, y en menos de una década ese papel recayó en Juan Carreño de Miranda. Había llegado a Madrid siendo niño desde Avilés, en la costa norte de Asturias, y aprendió el oficio en parte ayudando a Velázquez a decorar las salas del Alcázar, el palacio real. En 1671 fue nombrado pintor de cámara de Carlos II.
Carlos era el último rey Habsburgo de España, enfermizo y débil tras generaciones de matrimonios entre parientes, y Carreño lo pintó una y otra vez sin adularlo, con el negro traje de corte y las penumbrosas galerías de espejos del palacio al fondo. Hizo lo mismo con su madre, la regente Mariana de Austria, vestida de viuda. Entre sus encargos más singulares figuran dos retratos de Eugenia Martínez Vallejo, una niña de la corte célebre por su enorme tamaño, representada una vez vestida y otra como figura mitológica desnuda.
Cuando le ofrecieron el hábito de caballero de la Orden de Santiago, un alto honor, se dice que lo rechazó comentando que la pintura no necesita honores porque puede repartirlos al mundo entero. Siguió trabajando para la corona hasta su muerte en Madrid, en 1685.
Obras
7 obras
Carlos II con armaduraJuan Carreño de Miranda, 1681
Carlos II de EspañaJuan Carreño de Miranda, 1680
Eugenia Martínez Vallejo, vestidaJuan Carreño de Miranda, 1680
Eugenia Martínez Vallejo, desnudaJuan Carreño de Miranda, 1680
Mariana de Austria, reina regenteJuan Carreño de Miranda, 1670
Retrato de mujerJuan Carreño de Miranda, 1660
La misa de fundación de la Orden TrinitariaJuan Carreño de Miranda, 1666