
Eugenia Martínez Vallejo, desnuda
Ficha
La historia
En 1827 Fernando VII regaló este lienzo al pintor Juan Gálvez y deshizo una pareja que llevaba casi siglo y medio junta en los palacios reales. El cuadro volvió en 1939, por donación de José González de la Peña, barón de Forna, y desde entonces cuelga otra vez al lado del retrato de la misma niña vestida.
Para pintar desnuda a una niña de seis años en 1680 hacía falta una fábula. Carreño la coronó de pámpanos y racimos, le puso una vid cortada en la mano y fruta sobre el pedestal en el que se apoya, y Eugenia Martínez Vallejo, llegada ese año a la corte de Carlos II, queda convertida en un pequeño Baco. El museo fecha la obra hacia 1680.
Durante mucho tiempo se la conoció como la monstrua desnuda. Ese título ya no es el del Prado, que rotula el cuadro con el nombre de la niña y deja el antiguo para la bibliografía.




