
Niño con una ratonera
Ficha
La historia
La tabla apenas mide 19 centímetros de alto, y Adriaen van der Werff la pintó hacia 1678 o 1679, cuando tenía unos 20 años. Un muchacho se asoma a una ventana oscura con una ratonera y un ratón muerto. No hay en su cara orgullo de cazador. Levanta la barbilla y se queda soñando despierto. El público holandés conocía el ratón y la trampa por sus poetas, sobre todo por Jacob Cats, cuyos populares libros de emblemas unían una imagen a una lección de conducta. La ratonera representaba el castigo del exceso y, en la poesía amorosa, al enamorado atrapado, distraído, ciego al mundo. Su ropa mezcla épocas, un jubón anticuado con un sombrero de plumas y un gran lazo en el pelo a la moda de finales de la década de 1670. El cuadro tuvo una pareja, un muchacho metiendo un pájaro en una jaula, vendida con él en París en 1772 y hoy perdida.


