
Naufragio en un mar tempestuoso («Tempête»)
Ficha
La historia
El pensador irlandés Edmund Burke sostuvo en 1757 que el terror, contemplado desde un lugar seguro, produce un placer propio, al que llamó lo sublime, distinto de lo bello, que es suave y sereno. Joseph Vernet pintó esta tempestad en 1773 como pareja de un apacible atardecer, y el contraste entre ambos cuadros responde a esa idea, entonces de moda. Un rayo rasga las nubes negras, dos barcos se balancean en un oleaje enorme y un tercero ya se ha hecho pedazos contra las rocas. En la orilla, los supervivientes sacan mercancías de la resaca, y un pequeño grupo se inclina sobre una mujer desmayada. Sobre el promontorio se alza un faro, y más allá, por un claro entre las nubes, el sol ilumina ya la ladera de una colina.




