
Caspar David Friedrich · PD
Después de la tormenta
Ficha
La historia
Mide apenas 22 por 31 centímetros, y sin embargo cabe en él toda una tormenta que se retira. Una vieja inscripción, escrita por otra mano, lo sitúa en Dresde en 1817. El año anterior, Goethe, entusiasmado con la clasificación de las nubes del meteorólogo inglés Luke Howard, había intentado que Friedrich pintara cielos conforme a ella, y el pintor se negó porque no quería encerrar unas nubes ligeras y libres en categorías. Aquí un velero ha encallado entre las rocas de la orilla. El mástil partido sigue en pie, inclinado, con los cabos sueltos agitándose al viento, y la vela de color pardo rojizo se hunde entre la espuma. Arriba, la luz del sol se abre paso entre nubarrones grises desgarrados, mientras a lo lejos todavía llueve sobre el mar. A la izquierda, unas gaviotas blancas cruzan el aire revuelto.




