
Apolo de Veyes
Ficha
La historia
El 19 de mayo de 1916, con Italia en guerra, las excavaciones de Veyes, al norte de Roma, sacaron a la luz este Apolo hecho pedazos. Al arqueólogo que dirigía los trabajos, Giulio Quirino Giglioli, le llamó la atención cómo estaban colocados los fragmentos, y los fotografió a las pocas horas. Las estatuas rotas estaban de pie, alineadas con cuidado junto a un terraplén. Según Giglioli, cuando más tarde se abrió una calzada romana a través del santuario, alguien depositó con respeto a los viejos dioses, mientras buena parte de los demás escombros acabó arrojada al valle.
Apolo se alzaba en lo alto del tejado del templo. Avanza descalzo, con el brazo izquierdo tendido hacia delante y el otro bajado, quizá para sostener un arco, y está furioso. Frente a él estaba Heracles, que acababa de capturar una cierva consagrada a Artemisa, la hermana del dios. También el color sobrevivió bajo tierra, el pardo de la piel y el blanco de las ropas ribeteadas de negro.

