
Heracles con la cierva de Cerinea
Ficha
La historia
Heracles apoya un pie sobre una cierva tendida de espaldas, con las patas atadas. Es la cierva de Cerinea, de cuernos de oro, que debía capturar en uno de sus trabajos, las pruebas que le impusieron como expiación por haber matado a su mujer y a sus hijos en un ataque de locura. El animal estaba consagrado a Artemisa, y Apolo, su hermano, avanzaba hacia él para recuperarlo.
La escena se representaba en lo alto de un templo. Hacia el 510 a. C. los habitantes de Veyes levantaron en Portonaccio un templo a su diosa Menerva y colocaron sobre la cumbrera del tejado, a unos 12 metros del suelo, una hilera de figuras de barro pintado de tamaño natural sobre altas bases. Quizá eran 16, agrupadas de dos en dos o de tres en tres, y cada grupo contaba un mito griego. Hermes, el mensajero de los dioses, debía de estar cerca como mediador, y su cabeza se ha conservado. Los excavadores hallaron además el fragmento de una cuarta figura, tal vez la propia Artemisa.

