
Capricho arquitectónico con las columnatas de San Pedro en Roma
Ficha
La historia
Hacia 1760 el joven Hubert Robert llevaba ya unos años viviendo en Roma y llenaba cuadernos con sus monumentos. El motivo que toma aquí es real e inconfundible: la gran columnata curva que Gian Lorenzo Bernini levantó entre 1656 y 1667 en torno a la plaza de San Pedro, con hileras de columnas dóricas pensadas como los brazos de la Iglesia abiertos hacia la ciudad. Robert saca esa columnata de su emplazamiento verdadero y la coloca en un escenario que nunca existió. Es un capricho, una fantasía arquitectónica, y el gusto por esa grandeza inventada estaba entonces por toda Roma, alimentado por los impresionantes grabados de Giovanni Battista Piranesi. Las columnas están reproducidas con exactitud, pero el lugar donde se alzan lo compuso en su cabeza.




