
Gustav Klimt · PD
Friso de Beethoven (lámina 8, pared derecha): el anhelo de felicidad halla sosiego en la poesía
Ficha
La historia
En la inauguración, en abril de 1902, Gustav Mahler, entonces director de la Ópera de la Corte de Viena, dirigió un pasaje del último movimiento de la Novena de Beethoven, arreglado para instrumentos de viento. Aquí el friso llega a esa misma música. Termina con los versos de Schiller que Beethoven puso en ese movimiento, «Alegría, hermosa chispa divina» y «Este beso al mundo entero». Primero se alza en oro una columna de mujeres flotantes, las artes que, en el programa de Klimt, conducen a un reino ideal. A su lado está el coro de ángeles del paraíso, mujeres con túnicas rosadas estampadas, los ojos cerrados y las manos junto al pecho. Al fondo, una pareja desnuda se abraza bajo un arco dorado. Al hombre lo vemos de espaldas, los brazos de ella le rodean el cuello, y una sola tela azul envuelve los pies de los dos.




