
Paul Gauguin · PD
Troncos de árboles azules. Arlés
Ficha
La historia
En el otoño de 1888 Gauguin bajó al sur, a Arlés, y se instaló con Vincent van Gogh. Durante casi dos meses compartieron una casa pequeña y un taller, discutiendo sin descanso sobre cómo había que pintar. Van Gogh quería el motivo delante de los ojos. Gauguin confiaba en la memoria y en la imaginación. Este paisaje es la respuesta de Gauguin a esa discusión. Los troncos que suben por el lienzo son de un azul plano e inverosímil, sin las luces y las sombras que tendría una arboleda real. Y las figuras que se cuelan entre ellos visten el traje de las campesinas bretonas, traído de Bretaña, donde había estado apenas unas semanas antes, y trasplantado aquí a un viñedo cerca de Arlés. Lo terminó poco antes de la noche de diciembre en que aquel experimento se vino abajo y él se marchó para siempre.




