
Vincent van Gogh · PD
Cuenco con peonías y rosas
Ficha
La historia
En el otoño de 1886 Van Gogh estaba en París, y tenía por delante un problema muy práctico: quería llevar su color más lejos, pero los modelos vivos costaban un dinero que no tenía. Las flores no costaban nada. Así que durante todo aquel verano y otoño pintó ramo tras ramo, usándolos como un modo barato de probar un tono vivo contra otro. Aquí las peonías y las rosas se alzan sobre un fondo rojo profundo, y los suaves rosas y blancos parecen adelantarse por el calor de ese fondo que tienen detrás. Adiestraba su propia mano en el contraste, empujando los rojos cálidos con fuerza contra las flores más frías, hasta que todo el cuenco parece inclinarse hacia quien mira. Es uno de toda una serie de cuadros de flores que sacó en aquel único año, el taller más barato que pudo procurarse.





