
Rembrandt · PD
Busto de un anciano barbudo
Ficha
La historia
Hacia 1633 Rembrandt había dejado Leiden, su ciudad natal, para instalarse en Ámsterdam, donde los comerciantes ricos hacían cola para encargar retratos y su taller no daba abasto. Esta tablita pertenece al lado más callado de aquella carrera. Es una tronie, el estudio de un tipo humano y no el retrato de alguien con nombre: un anciano de barba poblada, resuelto por completo en grises y pardos. Es la pintura más pequeña que se le conoce y una de las poquísimas que dejó en esta técnica monocroma, la grisalla. Los pintores usaban la grisalla para ordenar luces y sombras, y a menudo como modelo que un grabador podía trasladar a una estampa. Rembrandt la resolvió deprisa y con total seguridad, de una sola sesión, sin corregir nada. El rostro no es el de nadie en concreto; lo que estudiaba era la vejez misma, los pliegues y las sombras de una cara vieja, fijados en una tabla más pequeña que la palma de una mano.




