
John William Waterhouse · PD
Consultando el oráculo
Ficha
La historia
Waterhouse presentó este cuadro en la Royal Academy de Londres en 1884 acompañado de una nota que explicaba el objeto inquietante del centro. El oráculo, escribía, era un terafín: una cabeza humana conservada con especias y fijada al muro. Cuando se encendían lámparas ante ella, los adivinos se exaltaban hasta creer que la oían susurrar el porvenir. Por eso pinta el instante de escuchar. Una sacerdotisa acerca el oído a la cabeza embalsamada, y siete mujeres se inclinan a su alrededor en medio círculo, entre la esperanza y el miedo, esperando saber lo que ella ha oído. La composición funciona como el ojo de una cerradura y conduce toda esa atención hacia una sola respuesta murmurada. El cuadro gustó, y Henry Tate, el magnate del azúcar, lo compró para la colección que daría origen a la Tate.




