
Rembrandt · PD
David presentando la cabeza de Goliat ante Saúl
Ficha
La historia
Casi nadie pintaba este momento. Del duelo contra el gigante Goliat había siglos de imágenes. Lo que Rembrandt escogió en 1627 es lo que viene después, cuando hay que presentarse ante el rey. David, descalzo y de rodillas, sostiene la cabeza envuelta en un paño gris y la ofrece a Saúl, primer rey de Israel, que la mira desde su brocado amarillo y su turbante blanco. Entre los dos está el profeta Samuel, que en este pasaje del primer libro de Samuel no aparece. A la izquierda, a caballo, observa Jonatán, el hijo del rey. Junto a él, Abner, jefe del ejército, carga la espada desmesurada del vencido. Todo eso cabe en una tabla de roble de 27 por 40 centímetros.




