
Eugène Delacroix · PD
La muerte de Sardanápalo
Ficha
La historia
Cuando Delacroix mostró este lienzo en el Salón de París de 1827, tenía menos de 30 años y ya arrastraba fama de provocador. El tema venía de una tragedia de lord Byron, publicada pocos años antes: Sardanápalo, el último rey de Asiria, se sabe vencido y decide que nada le sobreviva. Tendido en un lecho rojo, ordena degollar a sus mujeres, sus caballos y sus esclavos, y quemar el palacio con él dentro. Delacroix amontona los cuerpos en una diagonal vertiginosa, sin un punto firme donde el ojo pueda descansar, con pinceladas sueltas y un color ardiente. Al público del Salón, educado en la calma del neoclasicismo, aquello le pareció puro caos. Un crítico lo llamó el fanatismo de la fealdad, y la obra estuvo cerca de arruinar la carrera del pintor. En medio del tumulto, el propio rey contempla la matanza recostado en su almohadón, sin mover un músculo.




