
Caravaggio, Ecce Homo, 1605. Wikimedia Commons. · PD
Ecce Homo
Ficha
La historia
El contrato se firmó el 25 de junio de 1605: Caravaggio debía entregar el cuadro a comienzos de agosto. Lo que no sabía es que el cardenal Massimo Massimi había encargado el mismo asunto, un Ecce Homo, a otros dos pintores a la vez, Cigoli y Passignano, sin decírselo a ninguno. Eran los años más turbulentos del pintor en Roma, entre pendencias y denuncias. Aquí reduce la escena al mínimo: Pilato presenta a Cristo azotado ante la multitud, sin fondo ni profundidad, solo tres figuras que la luz talla de la oscuridad. El sayón que le echa el manto sobre los hombros lo mira con una mezcla extraña de crueldad y lástima. Ese gesto, más que la corona de espinas, es lo que retiene la mirada.




