
Caravaggio, Supper at Emmaus, 1601. Wikimedia Commons. · PD
La cena de Emaús
Ficha
La historia
Caravaggio pintó esta escena en Roma hacia 1601, en pleno auge de la Contrarreforma, cuando la Iglesia pedía imágenes que golpearan al fiel y lo metieran dentro de la historia sagrada. Y eso hace aquí. Es el instante exacto en que dos discípulos, cenando en Emaús con un desconocido, descubren que están ante Cristo resucitado. Uno echa los brazos hacia atrás, el otro va a levantarse de la silla, y todo el gesto se lanza hacia nosotros. Fíjese en el borde de la mesa: un cesto de fruta asoma sobre el vacío, a punto de caer, pintado con tal exactitud que la fruta ya muestra manchas de podredumbre. Cristo aparece imberbe y joven, algo poco habitual, iluminado por esa luz lateral y dura que Caravaggio sacaba de la oscuridad. No hay oro ni cielo, solo una posada, una comida sencilla y la sombra del posadero, que de pie aún no entiende lo que ocurre delante de él.




