
Paisaje fantástico
Ficha
La historia
A finales del siglo XVI, Frankenthal, una pequeña ciudad del Palatinado, acogía a protestantes huidos de Flandes. En 1587 se instaló allí el pintor amberino Gillis van Coninxloo, calvinista, y durante ocho años pintó bosques en los que los árboles pasaban a ser el verdadero tema. A los paisajistas de su entorno se les sigue llamando escuela de Frankenthal. Este lienzo muestra su huella en primer plano. Juncos y plantas de pantano brotan del suelo húmedo junto a un tocón astillado, detalles que el museo relaciona precisamente con ese círculo. Dos grandes árboles, de follaje muy contrastado entre luz y sombra, se abren hacia una ciudad lejana sobre una colina. Los inventarios Borghese daban la pintura a Paul Bril, el paisajista flamenco afincado en Roma, y el museo conserva ese nombre con un signo de interrogación. La historiadora húngara Teréz Gerszi la atribuyó a Frederik van Valckenborch, un artista de Amberes activo en Italia, y la fechó en 1595 o 1596.

