
Vincent van Gogh · PD
Ciruelo en flor, según Hiroshige
Ficha
La historia
El cielo rojo no es de Hiroshige, es de Van Gogh. En el París de 1887 él y su hermano Theo compraban estampas japonesas por cientos, baratas, y Vincent decidió aprender de ellas copiándolas. Tomó una lámina de Hiroshige de la serie de las cien vistas célebres de Edo, el nombre antiguo de Tokio, la calcó, la amplió al lienzo y conservó el encuadre raro del original, con el tronco oscuro del ciruelo plantado delante de los ojos del espectador. El color, en cambio, lo subió muy por encima del modelo. Las dos franjas naranjas de los lados llevan caracteres que copió de otra estampa distinta: era el nombre de una cortesana, algo que él no sabía.




