
Estela funeraria de Baticlea
Ficha
La historia
Tanagra, un pueblo de Beocia al norte de Atenas, se hizo famoso en la década de 1870, cuando los campesinos del lugar empezaron a excavar en sus necrópolis antiguas y a sacar figurillas de barro pintado por millares, que los marchantes vendieron por toda Europa. De la misma tierra salieron también lápidas. Esta es la parte alta de una de ellas, hallada en Tanagra y comprada por el Louvre en 1900. Solo se conserva el remate, una losa de caliza de más de un metro de ancho. En su frontón bajo, dos tritones, criaturas marinas mitad hombre y mitad pez, flanquean un túmulo funerario. Debajo corre un friso dórico de seis metopas con cántaros de agua, cuencos de libación y rosetas, y más abajo un roleo de hojas y flores. Sobre los tritones y las flores quedan restos de enlucido blanco y de pintura azul y roja.
Bajo el friso hay un solo nombre grabado en grandes letras griegas, Bathyklea. Las lápidas beocias de esta época solían dar solo eso, el nombre del difunto en nominativo, sin el del padre y sin versos. La piedra es de entre el 225 y el 150 a. C., más o menos, y en 2003 se expuso en la muestra del Louvre dedicada a Tanagra, junto a las figurillas.




