
Niña con raqueta y volante
Ficha
La historia
En 1737 el Salón de París volvió a abrir tras años de interrupción, y Jean-Siméon Chardin envió este pequeño cuadro de una niña que interrumpe su juego. Sostiene una raqueta y un volante, una forma antigua del juego que más tarde se convertiría en el bádminton, y de su cintura cuelgan unas tijeras y un alfiletero, señal de que ha dejado la costura para jugar. Chardin lo presentó como pareja de un cuadro con un niño que levanta un castillo de naipes. Tomó la quietud corriente de una casa burguesa, una niña absorta en algo menudo, y la pintó con la seriedad que otros reservaban a la historia y al mito. El lienzo entró en los Uffizi en 1951.




