
Arlequín con guitarra
Ficha
La historia
En el París de la década de 1920, Arlequín, con su traje de rombos de colores, era un personaje al que los pintores volvían una y otra vez. Aquí lo encarna el pintor español Jacinto Salvadó, que trabajó para Derain y para Picasso, y que un año antes, en 1923, ya había posado para Picasso con ese mismo disfraz. Derain lo coloca sobre una franja de arena, con una banda de mar oscuro detrás y un cielo claro y nuboso que llena un lienzo de casi dos metros de alto. Sujeta la guitarra como si fuera a tocarla, pero la pierna levantada parece iniciar un baile, y el rostro se aparta, inexpresivo. El museo señala dos golpes de luz intensa, el cuello blanco y los calcetines blancos, que vuelven la figura aún más extraña. Salvadó posó también para la obra compañera, «Arlequín y Pierrot».




