
Francisco de Zurbarán · PD
Hércules y Cerbero
Ficha
La historia
Fíjese en la corona de hojas que lleva el héroe. Es aliso, y no es un adorno. Zurbarán lo sacó del Teatro de los dioses de la gentilidad, el manual de mitología del franciscano Baltasar de Vitoria que en aquellos años usaban en España poetas y pintores para saber qué poner en cada escena. Allí el aliso protege a quien baja al infierno. Y eso es lo que ocurre aquí, el último de los trabajos, bajar por el can Cerbero, el perro de tres cabezas que dejaba entrar y no salir. El pintor, que en 1634 llevaba una década pintando frailes en Sevilla, se encontró de golpe con un desnudo musculoso, y lo resolvió con una figura recia, de piel quemada por el sol.




