
Francisco de Zurbarán · PD
Hércules desvía el curso del río Alfeo
Ficha
La historia
El trabajo que se representa es la limpieza de los establos, y no se ve una brizna de estiércol. Hércules se había comprometido a limpiar en un día las caballerizas donde dormían tres mil bueyes, y lo resolvió rompiendo la orilla del río Alfeo para que el agua pasara por dentro. Zurbarán pintó el momento en que el agua se desvía, en 1634, para el Salón de Reinos del recién levantado palacio del Buen Retiro, donde estos episodios coronaban una sala llena de victorias españolas recientes. En la corte se leyó el estiércol como los males que caían sobre el país y al héroe como el gobernante capaz de barrerlos. La figura no está idealizada en absoluto. Tiene el vientre abultado y el rostro surcado de arrugas, con un gesto entre irónico y descreído, y ocupa el lateral izquierdo en un escorzo que subraya la luz venida desde abajo. El paisaje de rocas y agua agitada se resolvió con los mismos recursos que Zurbarán empleaba entonces en un San Antonio Abad, y la postura depende de una estampa de Hércules abierta en la portada de un tratado de esgrima de 1628.




